León, Gto., a 11 de mayo de 2026.- El Dr. Felipe Canuto Castillo, adscrito al Departamento de Estudios Culturales de la Universidad de Guanajuato (UG), Campus León, dedica su trabajo al estudio de las lenguas indígenas mexicanas y de los procesos históricos y sociales que han determinado su situación actual.
Su formación en Estudios Mesoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), complementada con una estancia posdoctoral, sustenta dos líneas de investigación que desarrolla de forma paralela: las literaturas en lenguas indígenas y, en particular, la sociolingüística indomexicana, disciplina que analiza la relación entre lengua y sociedad.
Lo que distingue su enfoque es la incorporación de una perspectiva histórica para interpretar fenómenos del presente. Esta orientación no surgió de manera abstracta, sino del trabajo de campo: en una de sus investigaciones, el doctor se dispuso a documentar un proceso lingüístico y descubrió que este había ocurrido una generación antes que las personas a las que entrevistaba. Desde entonces, ha incorporado herramientas como la demografía histórica y el análisis de documentos de época para reconstruir trayectorias que, de otro modo, quedarían invisibles.
“Para entender muchas de las cuestiones que están sucediendo ahora con las lenguas indígenas, hay que remontarse hacia atrás en la historia”, señala el investigador.
El punto de partida de esa historia es contundente: hace cinco siglos, la totalidad de la población en el territorio que hoy es México hablaba lenguas indígenas. Según el Censo de Población 2020, ese porcentaje se ubica actualmente en 6.1 %, y una encuesta de 2023 lo situó ya en 5.9 %. Para el Dr. Canuto, este descenso no responde a características propias de las lenguas, sino a factores sociales, económicos y políticos acumulados a lo largo del tiempo. En ese sentido, advierte que discursos como el del mestizaje han funcionado con frecuencia para encubrir lo que el antropólogo Guillermo Bonfil Batalla llamó “desindianización”: un proceso activo de desplazamiento cultural que no siempre se nombra como tal.
Este fenómeno tiene una dimensión global. Se estima que entre el 94 % y el 96 % de las lenguas del mundo se encuentran en riesgo, lo que llevó a la UNESCO a declarar el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas. En México, la legislación reconoce a las lenguas indígenas como lenguas nacionales con el mismo estatus que el español; sin embargo, como observa el investigador, la distancia entre lo que establece la ley y lo que ocurre en la práctica sigue siendo considerable.
Como parte de su trabajo teórico, el Dr. Canuto ha propuesto el concepto de “unicidad lingüística” para describir la tendencia histórica de los grupos en el poder a imponer una lengua dominante y desplazar a las demás. Lo que su investigación muestra es que esta tendencia no ha desaparecido: ha cambiado de argumento en cada época.
En la colonia, el desplazamiento se justificó en nombre de la fe; en el siglo XIX, en nombre del progreso; hoy, con frecuencia, se recurre al lenguaje académico o científico para legitimar posiciones que, en el fondo, responden a las mismas lógicas.
“Los argumentos cambian con el tiempo, pero, en esencia, se mantienen las mismas ideologías que buscan desplazar la diversidad lingüística”, puntualiza.
En el plano de la investigación colaborativa, el Dr. Canuto trabaja desde hace tres años con académicos de Chile, Ecuador, Bolivia y Perú, entre otros países, en un proyecto que examina el papel de las lenguas indígenas en la educación superior. La pregunta central es si las universidades latinoamericanas están respondiendo, en los hechos, a los principios de pertinencia cultural que su propia legislación les exige. El grupo ya publicó un primer volumen colectivo y actualmente prepara un segundo libro, cuyo título de trabajo es “Lenguas indígenas latinoamericanas en contextos de educación superior”, previsto en coedición entre la Universidad de Guanajuato y la editorial ecuatoriana Abya-Yala.
A escala local, su investigación también se ocupa de León. En colaboración con la Dra. Ivy Jasso Martínez, del Departamento de Estudios Sociales, ha analizado la situación de la población indígena migrante en la ciudad: las dificultades que enfrenta para integrarse, pero también las estrategias con las que construye identidad en un entorno urbano.
En ese contexto, el Dr. Canuto recuerda que la historia de León es más diversa de lo que ciertos imaginarios sugieren: investigaciones históricas documentan una presencia africana e indígena muy significativa desde los orígenes de la ciudad, una realidad que con frecuencia ha quedado fuera de la memoria colectiva.
“Las lenguas no son solo formas de comunicación; son maneras de ver el mundo”, afirma el investigador y, desde esa convicción, hace un llamado a la comunidad universitaria a acercarse a estas temáticas con apertura y disposición crítica. Para el Dr. Canuto, la universidad tiene la responsabilidad de no quedar al margen de las problemáticas sociales que le son contemporáneas, y las lenguas indígenas (con todo lo que implican en términos de historia, identidad y derechos) son una de ellas.

