Guanajuato, Gto., a 22 de septiembre de 2026.- El Dr. César Rogelio Solorio Alvarado, profesor-investigador del Departamento de Química de la Universidad de Guanajuato (UG), fue reconocido, el pasado 8 de septiembre, con el Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río”, otorgado por la Sociedad Química de México, en la categoría “Investigación científica” como joven investigador.
Formado como Químico Farmacéutico Biólogo y Maestro en Ciencias Químicas por la UG, el investigador desarrolló sus estudios doctorales en España, en la Universitat Rovira i Virgili y el Instituto Catalán de Investigación Química, especializándose en la catálisis homogénea con oro(I), bajo la dirección del reconocido profesor Antonio M. Echavarren. Luego, se profesionalizó en la química hipervalente de yodo(III) en la Universidad de Kioto, en Japón, como asociado posdoctoral del internacionalmente distinguido profesor Keiji Maruoka.
Originario de La Piedad, Michoacán, el interés por la química surgió en el joven durante la preparatoria, particularmente por el tratamiento para enfermedades como el cáncer. A pocos días de cumplir 14 años de servicio en la UG, el recibir esta distinción es un enorme motivo de orgullo y satisfacción personal.
El Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río” rinde homenaje a dicho científico español, el cual desarrolló gran parte de su carrera en México y es reconocido, entre otras contribuciones, por el descubrimiento del vanadio. Esta es la máxima distinción para el gremio químico en el país desde hace 62 años. Aunque tres profesores vinculados a la UG lo han obtenido anteriormente, esta es la primera ocasión en que se reconoce a un profesor en activo y adscrito a “la Colmena”.
“Este reconocimiento representa mucho más que un premio; constituye la culminación de un trabajo amplio y arduo; el resultado del esfuerzo realizado con el apoyo de mi institución y mi trayectoria; años de servicio dedicados a la investigación y la formación de estudiantes, publicación de artículos, generación de citas científicas y participación en congresos”, comentó el galardonado.
Entre los principales retos, el profesor destaca el lograr la consolidación del Laboratorio de Síntesis Orgánica de la UG, un espacio propio para la investigación luego de 12 años de gestión. Igualmente, el obtener financiamiento a través de convocatorias y proyectos federales, estatales e institucionales, así como el sumar a estudiantes e investigadores al equipo, integrado, en un principio, por colaboradores de la India.
“Esta etapa de mi carrera representa uno de los puntos más altos y me motiva, porque demuestra que estamos realizando las cosas correctamente, aun con las limitaciones presupuestales que enfrenta la investigación científica. Es importante reconocer que todos los investigadores necesitamos recursos económicos para trabajar. Aun así, hemos mantenido una labor constante y comprometida, logrando resultados competitivos y obteniendo reconocimientos como este”, expresó.
Sin embargo, para el Dr. Solorio, el reto más grande siempre ha sido desarrollar ciencia original entre innumerables variables y posibilidades: transformar una idea en conocimiento concreto y funcional, llevarla al laboratorio y convertirla, finalmente, en una aplicación útil.
Tres son sus principales líneas de investigación. La primera, la química de yodo hipervalente, específicamente en el estado de oxidación III, donde demostró, por primera vez, que la combinación de yodo(III) con sales de aluminio posee un enorme potencial sintético, labor que valió para colaborar en la enciclopedia de síntesis química Science of Synthesis, una de las más importantes en el ámbito de la química orgánica.
La segunda corresponde a la catálisis homogénea con oro(I), con lo que se han desarrollado compuestos con potencial anticancerígeno, así como antiinflamatorios. Por otra parte, trabaja en el desarrollo de compuestos que, a mediano o largo plazo, puedan generar tratamientos para enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson, contando con un compuesto que mostró una respuesta comparable empleando una dosis cuatro veces menor que la de un compuesto comercial.
Asimismo, investiga las modificaciones estructurales de la metformina para el tratamiento de la diabetes, con resultados prometedores, aunque todavía no se superan las ventajas económicas y clínicas del medicamento original.
El académico trabaja estrechamente con colegas del Departamento de Farmacia de la UG, quienes apoyan la evaluación biológica de los compuestos; también con investigadores de Morelia, Zacatecas, Francia y Oxford.
Son cuatro las patentes obtenidas a partir de sus investigaciones: dos están relacionadas con el yodo(III) y dos más con aplicaciones biomédicas; una sobre el cáncer y una más con productos naturales aplicados al cáncer. Además, se busca concretar una transferencia tecnológica derivada de dichas patentes.
“La ciencia tiene un propósito fundamental: comprender la naturaleza. Todo desarrollo tecnológico surge al entender cómo funciona el mundo que nos rodea. Una vez alcanzado ese conocimiento, podemos utilizarlo de manera ética para servir a la sociedad. Por ello, el sello del laboratorio a mi cargo es servir a través de la ciencia; el sello que atribuiría a la UG es realizar ciencia de calidad para México”, señaló.
Hasta el momento, el investigador ha formado a 30 estudiantes: 19 en licenciatura, y el resto en posgrado. “La labor docente es una de las responsabilidades más importantes de nuestro trabajo. La formación de recursos humanos representa un compromiso permanente. Nuestro objetivo es capacitar estudiantes nacionales e internacionales con las competencias necesarias que les permitan desempeñarse exitosamente en cualquier entorno científico”, compartió.
Actualmente, el Dr. Solorio se enfoca en investigar la activación de enlaces carbono-hidrógeno mediante luz, incorporando metodologías de fotoquímica. Además, derivado de una de sus patentes, emplea la catálisis homogénea con oro(I) para la preparación de 1,3-benzoxazinas, compuestos con alto potencial terapéutico frente a células de cáncer de mama. Igualmente, continúa el desarrollo de compuestos con potencial frente al Parkinson, mediante la modificación y rigidificación estructural del fármaco comercial benzatropina, lo que muestra una eficiencia cuatro veces mayor, además de contar con siete derivados ya sintetizados, mismos que serán evaluados.
Por último, el investigador explora, desde hace dos años, nuevas áreas de la ciencia, como la activación química de grupos nitro: “La fotoquímica aplicada a grupos nitro y una estrategia conocida como edición molecular permite modificar estructuras químicas complejas mediante transformaciones precisas, como convertir un anillo de seis miembros en uno de siete al incorporar nuevos átomos o grupos funcionales mediante mecanismos sintéticos que estamos desarrollando”.
Con gratitud por el apoyo de su familia, desde la confianza de sus padres cuando era un joven hasta el acompañamiento de su esposa e hijos, César Rogelio Solorio Alvarado, ganador del Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río, edición 2026, reconoce la formación recibida por sus profesores universitarios, el respaldo institucional de su Casa de Estudios y el impulso de cada uno de sus estudiantes. “Seguiremos trabajando y sirviendo a nuestro país a través de la ciencia, que es lo que mejor sabemos hacer”, finalizó.

