PROPONEN COMO GUANAJUATENSE DISTINGUIDO A JUAN IGNACIO ROSAS DÍAZ DIRECTOR DEL “CORO DE LOS NIÑOS NAZARENOS” DEL TEMPLO DEL ORATORIO DE SAN FELIPE NERI, TEMPLO DE “LA COMPAÑÍA”.

Guanajuato Gto 23 febrero 2026.- El Nombramiento de Guanajuatense Distinguido es el máximo galardón que el Municipio de Guanajuato otorga a las personas físicas, de reconocida integridad, honestidad y ética, que en el desempeño de sus actividades públicas, sociales o profesionales, que realicen actos y obras ejemplares de evidente significado y trascendencia en beneficio de los guanajuatenses, con independencia de sus posiciones ideológicas, filosóficas, políticas o doctrinarias, edad, educación o condición social. Esta distinción se realiza en la sesión solemne que el H. Ayuntamiento de Guanajuato celebra todos los años en la fecha que corresponde al viernes de Dolores.

Juan Ignacio Rosas Díaz nació el 19 de agosto de 1959, desde muy pequeño estudió en la Escuela Superior de Música Sacra de León, Gto., egresando de dicha institución como Profesor de Enseñanza Musical Escolar. Cuenta con estudios de Solfeo, Piano y Canto por parte de la Escuela de Música de la Universidad de Guanajuato, así como un Diplomado de Artísticas en el Centro de Actualización del Magisterio. Su versatilidad con los instrumentos es tan amplia que toca el acordeón, el piano, el órgano tubular, la flauta, la guitarra y la mandolina. Heredero de una pasión musical y bajo las enseñanzas de su padre, el Maestro Adalberto Rosas Palma, quien fue el Organista Titular y Director del Coro de los Niños Cantores en la catedral basílica de la Madre Santísima de la Luz, en la ciudad de León, Gto., a la edad de trece años toca y canta su primera misa un 30 de septiembre de 1972 en el templo de San Diego de Álcala, en esta ciudad capital.

A pocos días de que cumpla 50 años al frente del “CORO DE LOS NIÑOS NAZARENOS” del templo del oratorio de san Felipe Neri, el Abogado y Maestro Uriel Araujo López propone al ayuntamiento capitalino, esta máxima presea que se otorga en la semana Mayor en el día de la virgen de la dolorosa para Juan Ignacio Rosas Díaz.

Además de maestro y Director del coro en el templo del Oratorio, fue el pianista del coro de la Universidad de Guanajuato, organista cantor del templo de la Virgen del Roble en la ciudad de Monterrey, así como tener a cargo las iglesias de nuestra ciudad, entre ellas: Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, Templo de San Diego de Alcala, San Roque, San Sebastián, La Asunción, Templo de Pardo, Santo Niño, Parroquia del Inmaculado Corazón de María “Belén”, Templo de San Francisco de Asís.

Ha compuesto piezas musicales religiosas para los santos de nuestros templos: para el Señor del “Aposentillo”, para “El señor de la columna”, para la “Virgen de los Dolores”, así como para las liturgias que se celebran durante el tiempo ordinario de la iglesia y la Semana Mayor.

A decir de Juan Ignacio Rosas Díaz, su padre le legó un álbum de piezas musicales que año con año interpreta para la celebración de la Semana Santa en la Compañía, y éstas son herencia de los primeros sacerdotes que, desde el Templo del Oratorio de San Miguel de Allende, trajeron a Guanajuato.

Su acervo y repertorio musical lo componen piezas de inimaginable valor histórico en nuestra ciudad, tan sólo la “marcha” conocida como “marcha de Nuestro Padre Jesús” data de hace más de 231 años, mismos años que, en este año 2026 cumple la representación de las Tres Caídas en el Templo del Oratorio.

De esta manera, dichos cantos datan de los finales del siglo XVIII, cuando los sacerdotes provenientes de San Miguel de Allende vinieron a encargarse del recién construido Templo de la Compañía.

Juan Ignacio Rosas Díaz, al día de hoy y, gracias a su entrega y dedicación al Servicio del Ministerio del Canto Litúrgico, suma en su trayectoria más de cincuenta y cuatro años ininterrumpidos, formando dentro del “coro de los niños Nazarenos” a muchas generaciones de guanajuatenses que año con año le dan vida a la celebración de la Semana Santa en dicho Templo.

El Maestro, con esa vocación de la enseñanza musical, prestó sus servicios en diferentes instituciones, fue profesor de música por más de treinta años en el Instituto La Salle en esta ciudad capital y ganador de un sinfín de premios a la mejor interpretación del Himno Nacional Mexicano en concursos organizados para primarias y secundarias a nivel zona, región y Estado por parte de la Secretaría de Educación de Guanajuato.

Participó en el concurso del año de 1986 “México lindo y querido” organizado por Armando Manzanero donde más de 720 personas realizaron interpretaciones de canciones inéditas. Llegando a ser semifinalista del mismo, al entonar con orgullo la letra compuesta por Miguel Castillo “Guanajuato ciudad cervantina”

Juan Ignacio a la par de la música sacra, desde 1976 a la fecha ha tenido una faceta de pianista, dentro de la música profana.

Fue el primer pianista, hacia 1980, del famoso Restaurante Casa Valadez y de su entonces Casino.
Asimismo, formó parte de múltiples agrupaciones artísticas que han amenizado los eventos sociales de los capitalinos. Actualmente sigue cantando cinco misas dominicales, además de participar, durante la semana y los sábados en eucaristías especiales, amenizando las celebraciones religiosas de la feligresía guanajuatense.

Desde hace cincuenta años, en víspera del miércoles de ceniza, convoca a las niñas, niños y a todas las personas que quieran formar parte del “coro de los niños nazarenos del Templo del Oratorio”, a los ensayos que lleva a cabo de lunes a jueves de cinco a seis de la tarde, con el fin de cantar en las tradicionales misas de los Viernes de Cuaresma, así como la misa del viernes de Dolores y durante la Semana Santa.

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